Nota: este post fue publicado por Andrew Hinton en su blog, inkblurt.com. Me parece un tema importante, explicado lúcidamente. Andrew cortésmente me dio permiso para traducirlo y re-publicarlo en este sitio.
He escrito muchas cosas en los últimos años sobre la arquitectura de la información. Y estoy escribiendo más. Pero recientemente he realizado que hay algunas cosas que no he publicado de forma directa y concisa. (Y si, este post es, en mi opinión, conciso.)
¿Qué demonios es la AI?
1. La arquitectura de la información no es solamente acerca de la organización del contenido.
- En la práctica, nunca ha estado limitada meramente a poner contenido en categorías, aún cuando algunas de las definiciones viejas que merodean en la web la definen como tal. (Y algunos de los practicantes más antiguos todavía la están explicando de esta forma, aún cuando su trabajo real excede esas fronteras.)
- Todos los practicantes competentes de la arquitectura de la información que he conocido han creado diseños para ayudar a las personas a tomar decisiones, o persuadir a clientes, o alentar a compartir y conversar en puntos relevantes. No hay necesidad de inventar nuevos términos como “arquitectura de decisiones” y “arquitectura de persuasión”.
- Esto no disminuye la importancia y complejidades involucradas en el diseño del almacenaje y acceso al contenido, que es bastante difícil de hacer bien.
2. La AI determina las estructuras, caminos, y contextos que las personas (y la información) usan para navegar y habitar espacios digitales.
- Decir que la arquitectura de la información está limitada a la forma en que las personas interactúan con la información es como decir que la arquitectura tradicional está limitada a la forma en que las personas interactúan con la madera, piedra, concreto, y plástico.
- Quiero decir: la arquitectura de la información emplea la información como materia prima de la misma forma que la arquitectura de edificios emplea los materiales físicos.
- Todas estas cosas están compuestas de idioma, por lo que las estructuras semánticas son de vital importancia para su diseño.
- En el ciberespacio, dónde las personas pueden ir y dónde la información puede ir son esencialmente la misma cosa. Cuándo y cómo las personas acceden a la información y cómo las personas acceden a otras personas es, nuevamente, la misma cosa. Ignorar esto es hacer AI incorrectamente.
3. El incremento de cosas como la computación ubicua, la realidad aumentada, organización colectiva/emergente, y experiencias “más allá del navegador” hacen que la arquitectura de información sea cada vez más — no menos — relevante.
- El mundo físico está cada vez más interconectado y en línea. La diferencia entre lo digital y lo “real” carece de sentido.
- Mientras más se distribuyen, descentralizan, y fragmentan los contextos y caminos de la información, más esencial se hace diseñar marcos evolutivos y estructuras semánticas condicionales/responsivas que permitan a las personas comunicar, almacenar, compartir, y obtener “información” (no solo “contenido”, sino también servicios, lugares, conversaciones, personas, y más).
- El diseño de interacción es esencial para esto, como también lo son el diseño gráfico, estrategias de contenido, y todo lo demás. Pero esas cosas requieren contextos y conexiones útiles y relevantes, andamios semánticos y… ¡arquitectura! … para asegurar su éxito. (Y vice-versa.)
¿Porqué es necesario explicar esto? ¿Porqué no es más claro? Varias razones:
- Como la he descrito arriba, la AI todavía es bastante nueva, altamente intersticial, y muy compleja: sus materiales son invisibles, y sus efectos se perciben, casi por definición, tras bastidores donde nadie los nota (hasta que no funcionan). Todavía estamos aprendiendo cómo hablar al respecto. (Necesitamos más paciencia con esto — si los artistas, jueces, filósofos, y hasta arquitectos tradicionales pueden todavía estar en desacuerdo los unos con los otros con respecto a los fundamentos de sus campos, no debe avergonzarnos que los AIs también lo estén.)
- “Arquitectura de la información” es una frase utilizada por varios grupos diferentes, desde los “Wurmanitas” (que la ven como un tipo de híbrido de diseño-de-la-información-mezclada-con-filosofía-de-vida), a los que dicen que “el libro del oso polar es todo lo que necesito”, a los arquitectos de sistemas informáticos, a otros… Sería preferible si todos comenzaran a entenderse a sí mismos como puntos en una gama, en vez de entidades mutuamente exclusivas.
- Hay demasiadas definiciones obsoletas de la AI que deben ser actualizadas luego de la mentalidad “web 1.0” de circa 2000. Las explicaciones oficiales deben alcanzar a las fronteras en que la práctica ha estado trabajando desde hace varios años. (Tuve oportunidad de arreglar esto con el Instituto de la AI y dejé caer la bola; espero poder ayudar a la nueva junta directiva en cualquier forma posible)
- Los líderes en la comunidad tienen la responsabilidad de impulsar la forma en que la práctica se entiende a si misma. En cualquier campo, la mayoría de los miembros van a seguir esa dirección, pero por si solos permanecen inmóviles. Debemos ser mejores impulsores de la AI, y llamarla por nombre en vez de continuar argumentando cambios de definiciones.
- Sea cual sea la razón, algunos líderes (y/o voces más altas) en la comunidad de diseño han decidido rechazar la arquitectura de la información o, peor aún, promueven rencores contra la AI y las personas que se identifican como arquitectos de la información. Estas personas deben sobreponer estos dramas, ocasionalmente darle a los AIs el beneficio de la duda, y seguir adelante.
